Todos los años celebramos el Día Mundial de la Bicicleta en todo el mundo, debido a la importancia que ésta supone para la historia de la humanidad desde su invención alrededor de 1817, y que a la fecha parece tomar más fuerza tanto como medio de transporte como para uso deportivo.
Aunque tradicionalmente el Día Mundial de la Bicicleta se asocia con el 19 de abril, en 2018 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 3 de junio como el la fecha oficial para su celebración. Asimismo, anunció la creación de un fondo para evitar muertes a causa de incidentes de tránsito.

En Guatemala existen varios colectivos urbanos que hacen recorridos los diferentes días de la semana.
El objetivo de dedicarle un día a este medio de transporte es impulsarlo como una solución a retos mundiales que incluyen la contaminación, el cambio climático, la salud y la calidad de la educación.
De acuerdo con la ONU, en el mundo hay más de 1 billón de usuarios de la bicicleta, cuyo rol es notable en la movilidad personal. Tradicionalmente se celebra el Día de la bicicleta el 19 de abril, pero esta celebración no corresponde a una declaración oficial de la ONU, sino a una anécdota vinculada a una droga.
LSD y el «Día de la Bicicleta» El día 19 de abril de 1943, el químico suizo Albert Hofmann hizo un experimento para comprobar los efectos en el carácter del LSD. De modo, que tomó 0.02 miligramos de esta sustancia.
Al poco tiempo, comenzó a presentar alucinaciones, así que su asistente tuvo que acompañarlo hasta su casa. Ya que había guerra, el recorrido se hizo en bici. Gracias a que se desplazaron en este vehículo, las alucinaciones fueron mucho mayores. Ya en los años 80, el profesor de la Universidad del Norte de illinois, Thomas B. Roberts, decidió conmemorar lo realizado por Hofmann y nombró a dicha fecha como el “día de la bicicleta”.
¿Por qué moverse en bicicleta? La bicicleta es un medio de transporte sostenible, sencillo, asequible, fiable, limpio y ecológico que contribuye a la gestión ambiental y beneficia la salud.
La bici puede servir como instrumento para el desarrollo, no solo como medio de transporte, sino también al facilitar el acceso a la educación, la atención de la salud y el deporte.
La relación entre la bicicleta y su usuario fomenta la creatividad y la participación social; asimismo, permite al ciclista conocer de primera mano el entorno local.
Es un símbolo del transporte sostenible y transmite un mensaje positivo para fomentar el consumo y la producción sostenibles; además, repercute beneficiosamente en el clima.
Referencias: milenio.com / Naciones Unidas / Wikipedia

